“Tenemos una historia común”

Suhail Serghini.

Suhail Serghini.

Hace 30 años Suhail Serghini dejó Marruecos para trasladarse a la capital del antiguo Reino de Granada, donde se establece y desarrolla su formación musical. Serghini se reencuentra con sus orígenes andalusíes y, a su vez, se aferra a sus raíces árabes. Se convierte en un compositor multi-instrumentalista cuyo éxito es remarcable.

Creyendo profundamente en la riqueza de la mezcla cultural, combina los estilos sefardí, andalusí y flamenco, rindiendo homenaje a la historia común que Andalucía y el mundo árabe comparten. Crea así un diálogo intercultural que le ha valido el Premio de Andalucía sobre Migraciones.

Su compromiso con la concordia es tal, que actualmente trabaja, además, en las Bibliotecas Interculturales de Andalucía.

Serghini representa la unión de dos culturas que conviven desde el conocimiento y el respeto mutuo. La música arábigo-andalusí es el lenguaje con el que trata de establecer un diálogo de entendimiento transmitiendo lo mejor de cada una.

Usted nació en Marruecos, pero vive en Granada, ¿se siente marroquí, español o nazarí?

Yo soy español de origen marroquí. Nací en Tetuán (Marruecos), y en Granada desarrollé mi parte académica y musical. Más que nazarí diría que practico la cultura Andalusí. Mi corazón está en Granada, y mi alma, en Tetuán.

¿Por qué decidió trasladarse a Granada?

Estudié en Tetuán en el Instituto español Colegio de Nuestra Señora del Pilar y el destino hizo que me trasladara a la universidad granadina, donde me licencié en Traductores e Intérpretes.

¿Cuáles son sus lazos con Andalucía?

En principio, fueron académicos y, después de tantos años, me considero un granadino más. Mis orígenes probablemente son andalusíes de la familia alpujarreña Abben-abbo, aunque de momento no puedo demostrarlo; pero, es obvio que nací en un ambiente andalusí.

¿Es Granada una ciudad tolerante y abierta a los árabes?

Granada es un espacio abierto de convivencia para todos. Aquí la mayoría de los árabes son estudiantes, el resto trabajan en servicios, agricultura…, sin olvidar que hay un número importante de artistas e intelectuales.

¿Se siente integrado?

Yo conviví bien, convivo bien y conviviré bien, si me dejan. La palabra ‘integración’ me resulta rara; las diferentes culturas y las personas pueden convivir manteniendo sus raíces.

¿Cómo describiría la música arábigo-andalusí?

La música andalusí -también llamada arábigo-andaluza- es un estilo de música árabe que se da en el Norte de África, aunque también se dio en al-Ándalus entre los siglos IX y XV. La música popular, como el Chaabi y el Hawzi en Argelia han contribuido al desarrollo de este estilo de música clásica en un ambiente más moderno.

¿Aparte de este tipo de música, qué cree que se deben Marruecos y Andalucía, la Granada nazarí y la actual?

Sabemos que entre los años 1492 y 1500, aproximadamente, se produjo la expulsión de andalusíes y judíos que fueron a parar a los países del Magreb y, en su mayoría, a Marruecos; luego, hay una historia en común.

Usted promueve el diálogo a través de su música…

Sí. En el diálogo musical las diferencias se arreglan con coherencia. Por otro lado, diría que promover el diálogo musical se hace cuando se trabaja con rigor y conocimiento, y sin demasiados protagonismos.

Precisamente, en 2009 obtuvo el premio Andalucía sobre Migraciones por su trabajo «28 años de música e interculturalidad» ¿Cuál cree que es el mensaje que lanzaba el premio a las dos culturas?

Tuvimos y tenemos una historia en común positiva y constructiva -al margen de las guerras- como el desarrollo de las ciencias (la química, las matemáticas, la medicina, la astrología…) y el esplendor de la música, la poesía, la literatura; ámbitos en los que rivalizaron constructivamente cuatro culturas: los musulmanes, los cristianos, los judíos y los gitanos, en la última etapa.

Actualmente, compagina la música con el programa Bibliotecas Interculturales, ¿en qué consiste?

En detectar zonas en Andalucía con población numerosa de inmigrantes y, a través de las bibliotecas, ofrecer un espacio de encuentro con la compra de libros en otros idiomas y organizando actividades interculturales para dar a conocer las diferentes culturas de los nuevos vecinos. En estos momentos trabajamos en el proyecto ‘club de lectura’ para leer en grupo en francés, inglés, alemán, árabe y ruso.

¿Cuál es la comunidad inmigrante que más participa?

Dependiendo de la actividad, africanos, árabes, latinos, rusos, ingleses, alemanes.

Usted es musulmán, ¿ve algún tipo de obstáculo en España para practicar su religión libremente?

En general no, salvo los medios de comunicación que suelen ser sensacionalistas y sacan lo peor de los musulmanes; pero, suelen hacer lo mismo con otros asuntos y culturas.

Su mujer es rusa ortodoxa con un hijo al que educa en esa religión, y tienen un hijo en común al que educan en el Islam; todo un ejemplo de tolerancia cultural y religiosa…

En principio valoramos y cuidamos las cosas que nos unen. Las diferencias, en general, no son acuciantes y las vemos como una forma de enriquecernos mutuamente.

¿Y si a sus hijos no les convenciera ninguna religión?

R. Con nuestros hijos, primero intentaremos que sean buenas personas, inculcarles valores como el respeto y la convivencia. Cuando sean adolescentes es mi obligación informarles sobre el Islam e Inshallah (si Dios quiere, en Árabe) me acompañen en este camino de paz con Dios, aunque la decisión siempre será de ellos.

Usted ha podido observar las relaciones entre España y Marruecos a lo largo de las últimas 3 décadas, ¿estamos hoy más cerca los unos de los otros?

En estos momentos las relaciones con Marruecos son buenas. En julio el Rey de España visitó el reino alauita con importantes empresarios. España le va a quitar el puesto a Francia y se convertirá en el primer país inversor en Marruecos. Si hablamos de inmigración, con la crisis hay alrededor de 160.000 españoles trabajando en Marruecos, cifra que está aumentando. Y no olvidemos que en España residen alrededor de un millón de marroquíes con más de la mitad cotizando en la seguridad social, aunque muchos debido al paro están regresando a Marruecos. Pienso que hoy nos conocemos más.

Como mencionaba antes, las diferencias enriquecen, según su experiencia de vida entre ambos países, ¿cree que la gente es consciente de esto?

Sí creo que la gente es consciente, puede que una pequeña mayoría. La diversidad es lo que hace que la vida sea más interesante y más hermosa. ‘Trata a los demás como querrías que te trataran a ti’ es una frase milenaria que a los seres humanos nos cuesta practicar.

Y ¿nos aceptamos (españoles y árabes) más hoy, sin miedos, sin prejuicios?

Pienso que no es cuestión de aceptarse, sino más bien de respetarse. Seguimos estando tan cerca y tan lejos… Las gentes de bien o de buena voluntad existen en todas partes y culturas, y se respetan y se interesan por lo ajeno. Los prejuicios se asientan en la ignorancia, y en estos tiempos hay suficiente información para contrastar la realidad. Parte de la historia de España es árabe, aunque muchos no lo acepten. Sin extenderme y sólo a modo de ejemplo: el vocabulario español contiene unas cuatro mil palabras de origen árabe.

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* Entrevista publicada en el Nº 8 de la revista Hilando Fino de la organización solidaria Filigranas por el Mundo. Acceder aquí.

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