500 mil pozos ilegales impiden la adecuada gestión del agua

Entrevista a Guido Schmidt, responsable del agua del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en España, para el programa Mundo Solidario de Radio Exterior de España (REE) – RTVE. Emitida en Agosto 2006.

-Transcripción-

Esta semana se va a celebrar la semana mundial del agua donde se va a atender la crisis de este recurso natural cada vez más escaso. De ello nos va a hablar Guido Schmidt, responsable del agua del Fondo Mundial para la Naturaleza en España, también llamado Adena. También nos va a hablar del informe ‘Países ricos pobres sin agua’, uno de los primeros trabajos internacionales que analiza los problemas de este recurso natural en los países ricos.

Periodista (P): Buenos días, Guido.

Guido Schmidt (G.S): Buenos días.

P: ¿En que consiste la Semana Mundial del Agua?

G.S: Es uno de los grandes foros que se celebran a nivel internacional sobre los problemas del agua y en el cual los gestores, expertos, empresas, científicos y gobiernos buscan soluciones concretas a los problemas de la gestión del agua que hay. Entonces es una reunión que se celebra todos los años en Estocolmo y tiene ya un prestigio como ninguna otra reunión.

P: ¿Y qué tipo de presión queréis ejercer?

G.S: Este año se va a centrar la atención sobre la complejidad de la gestión del agua, de la gestión sostenible de este recurso y también sobre desastres naturales como pueden ser sequias o inundaciones. Queríamos poner el acento entre la relación que existe entre los países del ricos y los países pobres porque hay un compromiso global, que son los Objetivos del Milenio, donde todos los países ricos se comprometieron a resolver los problemas de agua que hay en los países pobres, donde hay más de mil millones de personas que no tienen acceso a agua potable. Entonces para ello los países ricos se comprometieron a trasferir fondos, conocimiento y promover unas políticas más adecuadas sobre el agua. Ya viendo esto pues en algunas ocasiones nos hemos encontrado con países como España donde siempre ha primado la construcción de embalses y no justamente una buena gestión del agua; pues, lo que al final puede llegar a exportar son políticas inadecuadas que no resuelven los problemas del agua y que realmente llevarían a los países pobres a una crisis parecida a la que ya tenemos en los países ricos. Entonces, Estocolmo es un buen foro para difundir este informe y para pedir compromisos a los gobiernos para que promuevan las políticas más adecuadas.

P: Otra cuestión es el informe de la organización Mundial de Conservación Países Ricos Pobres sin Agua, coméntanos un poco que recoge este informe.

G.S: Pues este informe recoge una serie de casos de estudio que hemos hecho en Australia, Japón, EEUU, Londres y España para ver cuáles son los problemas de gestión que tenemos en el agua. Y pues centrándonos en España, aquí estamos sufriendo ahora una sequía y no hay agua a pesar de que en España se hayan construido 1 300 grandes embalses. Somos el líder mundial en número de embalses por habitantes. Que no haya agua a pesar de tantos embalses, pues algo aquí no funciona bien. Y nosotros creemos que ni con las desalinizadoras ni con los transvases esta situación se va a solucionar. Hemos analizado estas cuestiones y lo que queremos es que el gobierno centre mucha más atención sobre la gestión adecuada de los ríos, es decir, la restauración de las riveras, la depuración de los vertidos o el cierre de pozos ilegales, de los cuales hay más de medio millón en España. Pues claro, cuando tienes tantos pozos ilegales es muy difícil gestionar el recurso adecuadamente porque no sabes por donde se te va el agua de los acuíferos. Y eso son formas de gestionar el agua que no requieren tanta infraestructura y que permiten mantener los ríos en funcionamiento y con calidad. Eso es bueno para el ecosistema y para la gente que vive en su entorno. Y son las políticas que nosotros queremos que desde España se transfieran al exterior.

P: Porque ese es uno de los mayores problemas que tenemos los países desarrollados, el hecho de que las infraestructuras carezcan de las medidas adecuadas. A veces perdemos agua sin saberlo, y puede deberse al estado de las tuberías. En este sentido deberíamos conocer cuáles son las causas y los efectos de los problemas de infraestructuras que padecemos.

G.S: Esos problemas que mencionas nosotros los analizamos en el informe. Y destacamos el caso de Londres donde se pierde cada día una cantidad de agua que equivaldría a lo que son 300 piscinas olímpicas. Es una perdida enorme. Y en España salieron ayer los nuevos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y la media es que 1 de cada 5 litros que facilitamos para el abastecimiento se pierden en las redes de conducción de agua a las casas. Eso también pasa en la agricultura. Si queremos gestionar bien el agua, algo tenemos que hacer. ¿Las causas? Una de las casusas proviene de las políticas y las subvenciones que se dan. Porque aquí, por ejemplo, ha sido mucho más fácil conseguir subvenciones para construir un embalse que para mejorar las redes concretas de abastecimiento. Y una cosa de lo que llevamos tiempo quejándonos es que a través de la política agraria europea prácticamente siempre se dan más subvenciones a los cultivos de regadío que a los de secano. Y esas subvenciones se dan incluso cuando el agricultor tiene un pozo ilegal. Hay muy poco incentivo para que la gente haga un buen uso del agua y no un uso ilegal del agua. Y además, el hacer un uso ilegal no paga nada por ello y realmente no se recupera lo que es el coste del agua de muchos usuarios, sobre todo en la agricultura.

P: Guido, ¿y en cuanto a los efectos?

G.S: Los efectos normalmente los vemos en principio sobre el medio ambiente. Hay casos muy llamativos. Por ejemplo, el parque nacional de las Tablas de Daimiel en Castilla-La Mancha está completamente seco desde hace años porque hay 22 000 pozos ilegales que hay en su entorno y que han ido secado esas lagunas. Se van secando los humedales, se secan los ríos. Con el tiempo tenemos sequias que también afectan a los usuarios, como la agricultura, los regantes legales, por ejemplo. En otros países nos estamos enfrentando a problemas de inundaciones porque se han construido casas dentro de lo que debería ser la rivera y se ha pensado que un embalses o con diques se resolvería, pero no se ha resuelto. Y también mencionar la contaminación, que es un aspecto muy importante.

P: Bueno, hay que añadir que a veces se ponen parches a los grandes problemas como es el caso de la construcción de grandes presas sin medir los daños ecológicos que pueden provocar…

G.S: Claro. Nosotros no nos oponemos radicalmente a los embalses, creemos que algunos embalses pueden ser muy útiles, pero no siempre son la solución. Hace unos años hubo un diálogo internacional de la Comisión Mundial de Embalses que concluyó una serie de recomendaciones, que antes de construir un embalse debería analizarse quién se beneficia, quien se ve perjudicado, cuáles son los costes y cuáles son las alternativas. En muchas ocasiones es más sencillo y económico arreglar esas redes urbanas anticuadas, modernizar los regadíos o aplicar una política agraria diferente que construir un embalse que degrada normalmente los ríos. Porque claro, un embalse lo corta en medio y el agua no fluye y los peces no se pueden mover como deben. Están esas reglas que se han consensuado a nivel internacional, pero hay pocos gobiernos y pocas empresas que aplican esas reglas a sus inversiones y a sus proyectos. Y pues pedimos que los gobiernos lo tengan en cuenta y lo apliquen en los proyectos que estén movilizando.

P: Guido, antes nos has hablado de los Objetivos del Milenio y de que tenemos que ayudar a los países pobres en cuanto al recurso del agua, pero cómo podemos hacerlo si incluso aquí en España estamos teniendo problemas graves en cuanto al agua, se está acentuando mucho más la sequía y casi no hay precipitaciones.

G.S: Aquí tenemos que trabajar en una política de demanda, no poner más agua a la oferta de quien lo quiera y por un precio casi nulo; tenemos que trabajar más en la demanda y que se consuma el agua que realmente sea útil y no para el despilfarro. Pero eso no es tampoco una excusa para decir claro como tenemos problemas en España pues ya vamos a dejar de invertir o ayudar a los países pobres. Existen esos compromisos que hicieron los gobiernos, y nosotros vemos prioritario resolver esos problemas en los países pobres porque al fin y al cabo los problemas aquí son coyunturales, afectan a algunos sectores económicos, pero no son un problema de supervivencia. Y en los países pobres es un problema de sobrevivir con un agua que esté contaminada o no sea suficiente. Desde luego tener problemas aquí desde luego no nos puede hacer insolidarios y olvidar los problemas que tienen otros países.

P: No sólo la gestión, sino también la conciencia social, ¿no cree? porque el problema del agua puede ser también debido a la mala educación que tenemos los ciudadanos españoles y del resto del mundo, que no valoramos el agua lo suficiente.

G.S: Es verdad, y no lo valoramos porque no estamos pagando un precio adecuado para ello. Es importante que nos concienciemos porque al final el agua la consumimos nosotros, las personas, el regante, el agricultor, en nuestras casas, en las oficinas, donde estemos. Hay que dejar claro que si no cambian las políticas, por mucho ahorro que hagamos nosotros en las casas no vamos a hacer un cambio sustantivo, importante para eso. Las políticas al fin y al cabo mueven mucho más los recursos, y uno de los ejemplos que solemos dar desde WWF/Adena para este caso es el de las nuevas urbanizaciones. Puedes influir en la ciudad el consumo del agua a través de campañas de concienciación, o puedes hacerlo a través de políticas de tarifas de agua o de construcción de nuevas zonas. Porque se pueden aprobar ordenanzas municipales que obliguen a las empresas constructoras a instalar redes de agua que permitan recoger el agua de las lluvias para utilizarlas para el riego del jardín, por ejemplo.

P: En cuanto a unas de las soluciones sobre el problema de las pocas precipitaciones que tenemos en nuestro país, hace algunos meses se habló de un método para provocar la lluvia…

G.S: Es viable, se lleva haciendo desde hace décadas, pero tiene efectos colaterales porque tampoco puedes regular muy bien cómo va a caer la lluvia. Y te puedes encontrar luego con un granizo y que te cambien la situación. Y cuando disparas contra las nubes es que a alguien le quitas el agua. Y no vamos a entrar en una batalla autonómica de si Madrid dispara pues Castilla-La Mancha dispara antes. Y nosotros creemos que esto te puede ayudar en un momento muy concreto, pero no va a solucionar el problema.

P: Guido Schmidt, Responsable del agua del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en España, muchísimas gracias por atendernos y mucha suerte.

-Mundo Solidario-

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